ATEVAL | La industria europea reclama medidas urgentes para frenar la pérdida de competitividad y garantizar el futuro productivo de la Unión.
En uno de los momentos más exigentes de la historia reciente de la Unión Europea, la industria del continente ha decidido elevar el tono de su mensaje a las instituciones comunitarias. Bajo el paraguas de la Declaración de Amberes y del documento más reciente, Antwerp Call to Alden Biesen, representantes del sector industrial europeo —entre ellos EURATEX, la patronal europea del textil y la confección— han lanzado un llamamiento urgente para frenar el deterioro de la competitividad y evitar un proceso de desindustrialización irreversible.
El mensaje, presentado el 11 de febrero de 2026 durante la Cumbre Industrial Europea celebrada en Amberes y dirigido al Consejo Europeo reunido en Alden Biesen, es claro y contundente: “No existe una Europa resiliente, segura y fuerte sin una industria europea fuerte”.
El diagnóstico es rotundo. La industria europea se enfrenta a una combinación de factores que amenazan su viabilidad a medio y largo plazo: tensiones geopolíticas, costes energéticos y regulatorios elevados, fragmentación del mercado interior y una competencia internacional cada vez más agresiva.
Lejos de tratarse de una crisis puntual, los firmantes advierten de un cambio estructural profundo. “La nostalgia no resolverá nuestros problemas ni nuestras dependencias estructurales. La competencia global es despiadada”, señala el documento.
Las pequeñas y medianas empresas —auténtica columna vertebral del tejido productivo europeo— atraviesan dificultades crecientes. Paralelamente, grandes multinacionales que deben decidir hoy sus inversiones para 2030 valoran otros destinos más atractivos que Europa.
Entre los principales obstáculos señalados destacan:
- Precios de la electricidad persistentemente más altos que en economías competidoras.
- Costes del carbono exclusivos de Europa y con tendencia al alza.
- Prácticas comerciales desleales en el mercado global.
- Cierre acelerado de plantas industriales y pérdida de empleo en sectores estratégicos.
El informe de seguimiento de la Declaración de Amberes añade un dato preocupante: aproximadamente el 83 % de los indicadores clave de rendimiento (KPI) monitorizados en la UE no han mostrado mejoras significativas. Mientras tanto, China proyecta ampliar en la próxima década un nuevo sector tecnológico de alta gama equivalente en tamaño a uno completo ya existente, al tiempo que acelera su descarbonización industrial. Estados Unidos, por su parte, despliega una estrategia industrial decidida combinada con medidas comerciales ambiciosas para reforzar su manufactura.
Frente a este escenario, la industria europea sostiene que el resultado no es inevitable, pero sí dependerá de decisiones políticas inmediatas y valientes.
Uno de los reproches implícitos del llamamiento es la escasa implementación efectiva de informes estratégicos como el Informe Draghi o el Informe Letta sobre el Mercado Único, que ya advertían de la fragmentación interna como uno de los principales frenos a la competitividad.
Para los firmantes, el tiempo del análisis ha terminado. “Debemos pasar del diagnóstico a la ejecución, y de los planes a los resultados”. La reunión del Consejo Europeo en Alden Biesen debería marcar, en su opinión, un punto de inflexión histórico mediante la adopción de un paquete de Medidas Industriales de Emergencia con efectos visibles ya en 2026.
Las propuestas se estructuran en tres grandes ejes estratégicos:
- Reducir los costes de energía y carbono
La industria considera que los costes energéticos en Europa son “simplemente demasiado altos para competir”. No se trata solo del precio de las materias primas, sino también de cargas regulatorias añadidas.
Se reclaman medidas que alivien estos costes sin comprometer los objetivos climáticos, apostando por la innovación y por inversiones que permitan reducir emisiones sin desplazar la producción fuera del continente.
- Garantizar un comercio justo y mejorar el acceso a la financiación
El documento pide que los acuerdos comerciales aseguren el suministro de materias estratégicas, faciliten el acceso a nuevos mercados e impulsen las exportaciones europeas.
Asimismo, solicita utilizar todos los instrumentos disponibles frente a la competencia desleal y reforzar los mecanismos contra la fuga de carbono (carbon leakage), garantizando igualdad de condiciones tanto en el mercado interno como en el internacional.
- Fomentar el consumo de productos fabricados en Europa
Bajo el lema “Sentirse orgulloso de comprar productos hechos en Europa”, la industria propone reforzar la contratación pública alineada con criterios europeos y promover iniciativas privadas que prioricen productos net-zero y circulares.
La transparencia en la huella ambiental y de carbono se plantea como herramienta clave para respaldar empleos industriales de alta calidad dentro de la Unión.
La industria recuerda que durante la crisis de la COVID-19 la Unión Europea fue capaz de adoptar medidas excepcionales que antes parecían impensables. Ahora reclama el mismo liderazgo para afrontar la crisis de competitividad.
Según los firmantes, la reunión de Alden Biesen debería pasar a la historia como el momento en que la UE:
- Redujo los costes energéticos y de carbono.
- Impulsó la innovación para disminuir emisiones.
- Generó demanda para productos limpios.
- Restableció condiciones atractivas para la inversión privada.
- Revitalizó un Mercado Único verdaderamente funcional.
- Transformó el comercio en motor de crecimiento y empleo de calidad.
El mensaje final es inequívoco: la industria europea no pide protección frente al cambio, sino las condiciones necesarias para liderarlo. En un entorno geoeconómico cada vez más competitivo, el futuro del proyecto europeo está estrechamente vinculado a la fortaleza de su base industrial.
Si los líderes comunitarios actúan con rapidez y coherencia, 2026 podría convertirse en el año de la recuperación industrial europea. De lo contrario, advierten, el riesgo de desindustrialización acelerada será cada vez más difícil de revertir.

