ATEVAL | El informe RADAR analiza las oportunidades de negocio en dos mercados emergentes, con alta demanda de tecnología, equipamiento y soluciones industriales
ATEVAL recoge el informe “Radar País 2026: Argelia y Egipto”, un análisis que permite conocer en profundidad la evolución económica y las oportunidades de negocio en dos mercados emergentes con un creciente interés para la industria.
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Argelia y Egipto se están consolidando como dos economías clave en el entorno del norte de África y Oriente Medio, tanto por su tamaño como por su posicionamiento estratégico. En el caso de Argelia, su papel como potencia energética y su proximidad geográfica a Europa están impulsando un proceso de transformación económica orientado a reducir la dependencia de los hidrocarburos. Bajo la estrategia denominada “Nueva Argelia”, el país está reforzando sectores como la industria, la agricultura o la logística, apoyándose en una fuerte inversión pública y en proyectos de modernización productiva.
Egipto, por su parte, destaca como un nodo logístico y comercial de primer nivel, gracias a su ubicación entre África, Asia y Europa y al papel del Canal de Suez. En los últimos años, el país ha impulsado un ambicioso programa de reformas económicas y de desarrollo de infraestructuras, con el objetivo de atraer inversión extranjera, fortalecer el sector privado y avanzar en su proceso de industrialización.
En este contexto, ambos mercados presentan oportunidades claras para empresas internacionales, especialmente en ámbitos vinculados a la tecnología industrial, la construcción, la química y los bienes de equipo. En Argelia, la elevada dependencia de importaciones de maquinaria y tecnología genera una demanda sostenida de equipamiento industrial, al tiempo que el crecimiento urbano y los programas públicos abren oportunidades en el sector de la construcción. Asimismo, la limitada capacidad de transformación industrial refuerza el potencial en la industria química y de plásticos.
En Egipto, las oportunidades están estrechamente ligadas al desarrollo de grandes proyectos de infraestructuras y a la expansión de zonas industriales, lo que impulsa la demanda de maquinaria, equipos eléctricos y soluciones tecnológicas. A ello se suma el crecimiento del sector químico y, de forma especialmente relevante, del agroalimentario, impulsado por el tamaño del mercado interno y el aumento de la población.

